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Los
trajes de primavera - verano
El cambio climático de los últimos años,
la humedad ambiente sobre todo en Buenos Aires han, sin dudas,
tenido influencia en la manera de vestir tanto a la hora de ir
a trabajar como en las salidas habituales por la noche. Para
quienes siguen manteniendo el traje como elemento distintivo
en la vestimenta se sugiere para el verano vestir trajes confeccionados
con tejidos ligeros y de colores claros, aunque no falte alguno
oscuro, particularmente el azul marino, en sacos cruzados o trajes
de más vestir.
Trajes
de verano: telas
Comenzando por las telas, que se prefieren ligeras y frescas,
con la lana virgen a la cabeza, tanto por prestaciones como a
causa de su excelente relación calidad/precio, superior
esta última a otras fibras de procedencia animal, que,
como la seda, el mohair o la alpaca, contraponen sus virtudes
como tejidos con su precio alto. Por otra parte, el algodón
solo o con poliéster (para evitar arrugas) aventaja en
mucho al lino, aún cuando muchas veces encontramos verdaderos
fanáticos de confecciones con esta tela.
Los
colores
Con la sola excepción del azul marino, los colores oscuros
y serios suelen quedar reservados a otoño-invierno, por
más que no falten trajes de etiqueta confeccionados en
fibra de procedencia animal, como el chaqué de lana fría.
Así encontramos que predominan las tonalidades claras,
con el beige a la cabeza, sin que falten atractivos dibujos de
príncipe de Gales, telas gris claro, mil rayas (seesucker)
o blancas. Estos colores reflejan mayor cantidad de rayos solares,
al tiempo que, con elevadas temperaturas, agobian menos que los
colores oscuros y dan mayor sensación de frescura. |